Es curioso como nuestro
cuerpo nos pone la zancadilla de cuando en cuando, él es la parte más animal de nuestra persona y en ocasiones se torna incontrolable.
Ayer estuve con mis amig@s, muchos de ell@s hacia bastante tiempo que no les veía y al parecer, algunas cosas han cambiado. Al observar como Juan y Lola (antigua pareja) se saludaban (tras varios meses sin verse) todos notamos una tirantez en su rostro y en sus gestos, a pesar de los esfuerzos que ambos hicieron por mantener una postura correcta, su cuerpo no se lo permitió.
¿Alguna vez te ha traicionado tu cuerpo?